Ava mide varios parámetros fisiológicos en tiempo real. Cuando empiezas a monitorizar con Ava y dispones de un ciclo entero de datos, hay ciertas diferencias relevantes que ayudan tanto al algoritmo de Ava como a las usuarias a reconocer cuándo una fase ha pasado de fértil a no fértil.

El algoritmo de Ava reacciona a los cambios de los parámetros, no a los valores absolutos. Los parámetros fisiológicos que medimos son muy sensibles a muchos otros factores emocionales, medioambientales y de salud, como el estado de salud, el consumo de alcohol y el estrés. Estos factores presentan cambios a corto plazo diferentes a los cambios más duraderos relacionados con las diferentes fases de la fertilidad. Mientras Ava está monitorizando un ciclo, es difícil determinar qué cambios serán los relevantes, sobre todo cuando acabas de empezar a usar Ava.

Por tanto, necesitamos información sobre una persona para tener una estimación inicial del margen de tiempo en el que pueden ocurrir esos cambios. El algoritmo está diseñado para mujeres con ciclos entre 24 - 35 días.

Como dispositivo médico europeo clase I, Ava es un dispositivo seguro que proporciona a los usuarios información relevante sobre sus cuerpos.