Algunos de los siete parámetros que monitorizamos son interesantes para nuestras usuarias, como la temperatura corporal o la frecuencia del pulso en reposo.

Sin embargo, otros parámetros como el movimiento y la bioimpedancia son difíciles de cuantificar y de mostrar visualmente, y los usamos principalmente en el algoritmo para mejorar la precisión de las predicciones de Ava.